Si alguien creía que una red de miles (cientos de miles, millones...) de personas repartidas por todo el mundo, conectadas muchas horas y contando lo que ven/hacen/piensan no tenía más utilidad que la de satisfacer la curiosidad del primer momento o la mera pérdida de tiempo, el terremoto de México [1] -podríamos llamarlo el "twiterremoto"- tal vez haya servido para despejar algunas dudas.
Los usuarios de Twitter que seguimos a gente afincada en México conocimos el terremoto justo cuando estaba pasando, antes que mediante ninguna otra fuente. Ese es el poder de Twitter: una red de mensajes cortos, rápidos y muy distribuidos.
Robert Scoble [2] y Enrique Dans [3], entre otros, comentan el tema.
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